May 18, 2019

Hasta el último intento y más allá

¿Cuántas veces han querido iniciar algo nuevo o hacer algo diferente, y cuando se arman de valor para hacerlo, no les da resultado?

 

Esta semana estuve reflexionando sobre cuántas veces intentamos emprender, junto con mi esposo y por separado, en algo. Si los enumero, puedo decir con certeza que fueron tres veces. Una primera vez, fue mi esposo; la segunda vez, fui yo; y la tercera, fuimos los dos.

 

A LA UNA…

 

¿Cómo nos fue? Acá les contamos. Creo que vale la pena compartirlo porque de cada uno aprendimos cosas que deberíamos repetir, y otras que es mejor dejarlas como lecciones de vida. Por eso les contaré lo bueno y lo malo de cada intento.

 

Hace diez años atrás, 2009, Miguel decidió invertir en su primer emprendimiento. Recuerdo que le ayudé a hacer el logo (jajajaja). El negocio era una venta de chocobananos: Chococumbia. Muy entusiasmado alquiló un pequeño espacio en el centro de Santa Tecla, e involucró a su madre para que también pudiera vender almuerzos y otras cosas más. Al cabo de seis meses, todo se desvaneció.

 

Lo que salió bien: Salió de su zona de confort y pudo comprobar, aunque fue por poco tiempo, que el poder hacer las cosas, está en uno mismo. Dios nos da las herramientas, nosotros debemos usarlas.

 

Lo que salió mal: El aún era empleado, y no hubo mayor planificación. No se trabajó sobre un mapa que ayudara a guiarle hacia dónde ir y cómo hacerlo. Solo se contaban con las ganas.

 

A LAS DOS…

 

Luego fue mi intento. En el 2011 decido renunciar de mi trabajo y dejar mi vida como empleada. Decidí levantar una escuela de danza. Si, de danza… Yo sé que no me miran “talle” de bailarina (jajaja). Fue hace muchos años. La escuela se llamaba Danzáre. Acá, alcancé a estar a un “pelito” de inscribirla como marca. Pero no se pudo por cuestiones fuera de mis manos. Graduamos a dos grupos. Fue un año muy bonito, pero difícil de sacarlo adelante. Sólo duró un año.

 

Lo que salió bien: Aprendí a trabajar con más personas. No solo era yo al frente, sino que éramos varias amigas que, en su momento, unimos lo que mejor hacíamos cada una, y lo dimos al proyecto.

 

Lo que salió mal: Siempre consideré que lo que no funcionó fue la etapa en la que decidimos emprender. La mayoría del equipo estaba iniciando su etapa de vida laboral. Podríamos decir que las prioridades no eran las mismas para todas.

 

Y A LAS… ¡TRES!

 

En el 2012, Miguel y yo nos unimos a un proyecto con otro matrimonio. Yo no volví a ser empleada, y Miguel nunca dejó de serlo. Incluso cuando emprendimos en este proyecto, él fue empleado durante un año más. Este proyecto sí pasó a ser una empresa formal y la marca sí logré registrarla (jajaja). Era una boutique de publicidad. Por seis años estuvimos trabajando en ella. Sin embargo, no pudo trascender a más. Nuestra salida de este negocio aún es muy reciente, pero más adelante les contaremos un poco más lo que pasó.

 

Lo que salió bien: Con Miguel aprendimos a trabajar en pareja, algo que, déjenme decirles, es sumamente difícil. Aprendimos a manejar equipos de trabajo, a ver la vida como empresarios y creérnosla. Aprendimos a ser más fuertes. Yo en lo personal, cambié mucho. Antes era muy tímida para hablar con desconocidos; pero luego, me tocó que negociar algún servicio o presentar unos que otros resultados por ahí.

 

Lo que salió mal: No compartimos la misma visión. Fuimos un equipo al inicio, sin embargo, a medida el negocio fue creciendo, comenzamos a diferir en muchísimas decisiones. Lo mejor y más sano era seguir cada uno su camino. Estar en sintonía todos, hace que el barco sea mucho más fácil de remar. Nos tocó tomar una decisión difícil: salirnos de un negocio que a pesar de no verse prometedor, era lo único que teníamos, tomando en cuenta que para ese momento ya habíamos crecido como familia con la llegada de Isabella.

 

PARA REFLEXIONAR

 

Tres veces lo intentamos, las tres no resultaron. Pero lo gratificante de este viaje ha sido que de todas, aprendimos algo que hoy nos ha ayudado para sacar adelante Dealapar.

 

¿Cuántas veces lo han intentado ustedes? No desistan. ¡Siempre piensen que harán hasta el último intento y más allá!

 

Silvia Andrade

Tagged with: , , , , ,

2 comments

  • Andrea de Rivera

    He intentado dos veces crear una ong, la primera las personas con las que me uní no tenían el mismo interés que el mío y sus ideas iban por otro rumbo. La segunda con los que me uní quizás les dio miedo o algo ya que me dejaron sola, lastimosamente no supe como seguir sin un “socio” y lo más triste es que hasta donante internacional tenía para la ayuda económica, es más la sigo teniendo, solo que creo no poder hacerlo yo sola.

    Creo que a muchos les da miedo dejar lo que tiene seguro y prefieren seguir haciendo dinero para alguien más que crecer profecionalmente.

    Reply to Andrea de Rivera
    • Post authorDealapar

      Debes ser persistente en tu sueño. Debes aliarte con los que comparten los mismos ideales. ¡No te des por vencida!
      ¡Un gran abrazo!

      Reply to Dealapar

Comments & Reviews

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*